Tomamos relación com el trabajo desde niños, cuando vemos a nuestros padres salir a trabajar. Este sentimiento de perdida o al menos separación deja sus primeras marcas en nuestro subconsciente.
A medida que crecemos y aumenta nuestra percepción del mundo, observamos los desvelos de quien nos sustenta.
En nuestra adolescencia, habiendo incorporado el sentimiento de que para poder sobrevivir necesitamos trabajar, a veces luchamos entre lo que gustaríamos de ser profesionalmente y lo que necesitamos hacer para sobrevivir. Los consejos bien intencionados de nuestros padres a veces están diametralmente opuestos a lo que gustaríamos de ser, generando luchas internas y externas a veces nunca resueltas.
Enfrentando la vida adulta y sus necesidades, quien ya no pasó por el temido desempleo? Cuanta angustia al ver nuestras cuentas sin pagar y las necesidades básicas a veces no satisfechas? Mas cuanta alegría y satisfacción sentimos al obtener el tan ansiado empleo! Com el pasar del tiempo, la rutina y las relaciones interpersonales difíciles en nuestro ambiente de trabajo a veces tornan esta alegría inicial en un fardo difícil de ser cargado. Este sentimiento de desanimo generalmente es llevado también para nuestra familia.
En otras ocasiones, nuestro trabajo se transforma en la prioridad número uno de nuestra vida. Ahí, nuestra familia sufre las consecuencias. Tenemos un trabajólico en casa que dificilmente cuida de conjugue e hijos.
Siendo así, es innegable la correlación afectiva trabajo-familia.
He conocido grandes científicos, reconocidos a nivel mundial. La gran mayoría de ellos pago un precio familiar muy grande. Conocí también hombres multimillonarios cuyo precio fue el mismo. Mas conocí también aquellos que consiguieron conciliar todas sus prioridades y o son exitosos en todas las áreas de sus vidas.
En mis peregrinaciones por la literatura oriental cercana, encontré algunas perlas en la literatura judía al respecto de trabajo. En el libro de Eclesiastés, el sabio Salomón escribió:
9 ¿Qué provecho saca quien trabaja, de tanto afanarse?10 He visto la tarea que Dios ha impuesto al *género humano para abrumarlo con ella.11 Dios hizo todo hermoso en su momento, y puso en la *mente humana el sentido del tiempo, aun cuando el *hombre no alcanza a comprender la obra que Dios realiza de principio a fin.
12 Yo sé que nada hay mejor para el hombre que alegrarse y hacer el bien mientras viva;13 y sé también que es un don de Dios que el hombre coma o beba, y disfrute de todos sus afanes. (Eclesiastés 3.9-13)
Entendí en este texto en primer lugar que el trabajo es un don (regalo) de Dios. Tal vez este sea el punto crucial en el entendimiento de mi y tu trabajo. Es el medio que Dios dispuso para que satisfazamos nuestras necesidades básicas de subsistencia.
En segundo lugar entendí que Dios es un Dios alegre y que quiere que tanto sus criaturas cuanto sus hijos sean también alegres, com el fruto de su trabajo.
Esos dos principios básicos me hacen pensar en el trabajo no como un ?trabajo?, mas como un ministerio o sacerdocio mediante el cual, los que nos rodean son satisfechos en sus necesidades. Mas también veo nuestro lugar de trabajo como el lugar donde Dios nos coloca para hacer la diferencia. El lugar donde podemos influenciar personas y transformar ese ambiente.
Trabajo: placer o cansancio? Dependerá de como lo ves. Creo que necesitamos verlo como Dios lo ve. Alguien escribió muy sabiamente:
Mi mayor miedo, es tener éxito haciendo la tarea errada!
Piensa: tu trabajo puede ser una bendición para ti, par los tuyos y para la sociedad.


















el trabajo te dignifica como persona y como padre de familia que lucha por lograr un bienestar, pero es importante distribuir nuestro tiempo de tal manera que logremos tambien compartir con la familia o sea con los hijos
el mas grande de los exitos que pudieramos alcanzar seria preparar nuestros hijos para que sean aporte a la sociedad y no una carga y ni que decir la importancia de marcar la diferencia
aqui mi pequeño aporte
interesante tu articulo da para extenderse mucho en el tema
un abrazo y exito
nancy